
Llegó el mes de octubre y detrás de dos pantallas, lo que crecía entre nosotros fue tomando forma de amor, admiración, respeto y unas ganas interminables de seguir descubriéndonos.

Octubre 2025 · 02 / 13

Llegó el mes de octubre y detrás de dos pantallas, lo que crecía entre nosotros fue tomando forma de amor, admiración, respeto y unas ganas interminables de seguir descubriéndonos.

Nos divertíamos consultando a los astros y a las cartas sobre nosotros. Aprendías un poco de jerga boricua y yo de venezolana. Fue como supe que lo que me provocabas era ser “cuchi”.

En muy poco tiempo conocí tus distintas caras: el hijo, el hermano, el tío…

Me hablabas de tu familia y de los ángeles que te cuidan desde el cielo.

También fui descubriendo versiones tuyas que ya no existían, salvo en tus historias y recuerdos, pero que no por eso me robaban menos el corazón.

En todas ellas aparecía el mismo hombre: el hermano presente, el hijo amoroso, el ser sensible del que, inevitablemente y casi sin darme cuenta, comenzaba a enamorarme.

Yo te contaba mi cotidianidad y tú, con tu gracia, me ayudabas a sobrellevar los días en la oficina.

Por tu parte, me llevabas contigo a donde quiera que fueras. Por aquellos días llegué hasta Marfa para descubrir sus misterios a través de ti.

Muy pronto, las personas que más amábamos también encontraron un lugar en nuestras conversaciones. Skylan se convirtió en protagonista de la ternura.

Empezaron a llegar sus fotos, sus recuerdos y sus aventuras.

y OBVIAMENTE, también las de mi bruja.